domingo, 12 de mayo de 2013

Cuestión de etiqueta........la enfermedad de la espalda o de la cola?

No sé muy bien lo que buscan saber. Quizás una historia sobre la pérdida y la búsqueda o quizás un cuento sobre como un pobre puede salir de la inmundicia a través de la voluntad y el buen hacer, ya saben , la vieja historia del hombre-puteado-sale-del barro-con-fuerza-y-honor, que les toque el músculo lagrimal y a la vez les dibuje una sonrisa compasiva. Siete folios de superación. Siete folios de desventuras y medio párrafo de moraleja  que les haga pensar en el frio de la calle, en los desdichados sin techo, en la lluvia, en banquitos de parque con hombres que parecen muñecos de cartón tapados por sabanas de cartón, mientras sus abultados traseros descansan en butacas de piel, en salas con alfombras acogedoras, confortables estancias llenas de litografías de Picasso, Rembrant, Van Gogh, saboreando un buen cigarro, bebiendo un cálido coñac. Puede que ni tan siquiera piensen. Pero las posibilidades se abren como las piernas de una adolescente demasiado excitada como para frenar el impulso de la experiencia. Por eso contemplo la opción de que también puedan estar pensando en la incertidumbre de que a ustedes les pudiera ocurrir. Como cáncer amigos. Tan lejano y tan certero cuando toca con su barita aleatoria. La enfermedad de la espalda o de la cola le llamamos los compañeros del estómago vacío, porque eso es  prácticamente lo que ves a lo largo de todo el día una y otra vez. Haces COLA para un bocadillo. ESPALDA. Haces COLA para una cama. ESPALDA. Le gritas al mundo. ESPALDA. A veces al mirar a alguien a los ojos, lo único que consigues es adentrarte en un entramado de carreteras llenas de curvas frías e impersonales como cualquier calle de cualquier ciudad. Crees que vas a encontrar algo tras esos ojos, pero sólo encuentras que has atravesado su glóbulo ocular, su cráneo, su cerebro y no encuentras nada. ESPALDA. Atraviesas su pecho, pectorales, costillas, y sólo eso. ESPALDA. Nada. Y no es que no lo tengan. Es que sería ponerse al alcance. Y nadie quiere que le toquen los huevos. Ni su alma.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario